jueves, junio 11, 2026

EL PAPA LEON XIV EN ESPAÑA: ¿UNA VUELTA AL CATOLICISMO?





 Por el Mtro. José Luis Ramírez Vargas


Madrid, 1936:  en el inicio de la sangrienta guerra civil. De la enigmática Puerta de Alcalá pendían las imágenes de Lenin y de Stalin, y milicias, sindicatos y partidas de comunistas se organizan en comandos armados y se convierten en los amos y señores de la capital realizando pillajes, detenciones arbitrarias y múltiples asesinatos de todos los que ellos consideraban elementos “fascistas”, enemigos del frente popular. Madrid se tiñó de sangre, Las “checas” y “milicias de la república” se ensañaron en particular en contra de los sacerdotes, religiosos y religiosas, los templos y las imágenes, en un malévolo  intento de borrar todo vestigio de cristianismo.

Hoy en día, noventa años después de esos trágicos acontecimientos, la ciudad de Madrid, se viste de fiesta y sale a las calles a aclamar y dar la bienvenida al Papa León XIV, cabeza de la Iglesia Católica, En la segunda jornada de su visita apostólica celebra la Santa Misa, en la Plaza de Cibeles, ante un millón de personas que inundaron la plaza y las calles vecinas. Los viejos carteles son sustituidos por imágenes del Papa León, y frases alusivas a su visita.

El sábado 6, medio millón de personas, en su mayoría jóvenes, se congregaron en las zonas aledañas al estadio Santiago Bernabeu del Real Madrid para una vigilia de oración. Y más de un millón de personas inundaron la Plaza de Cibeles y las calles aledañas.  Ahora Madrid es una ciudad que está “más cerca del Reino de Dios”, decía en su discurso a los voluntarios.

El discurso al gobierno y al parlamento español en el hemiciclo fue directo y pertinente: hace falta una “renovación moral” en los parlamentos y en la vida pública para garantizar el respeto a la dignidad de todas las personas, los migrantes, los no nacidos y los más vulnerables. “La grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad”.,, “las diferencias se escuchan, se ordenan y, cuando es posible, se convierten en decisión”. A pesar de las discrepancias con el pensamiento del pontífice, de miembros del gobierno y del parlamento, de pie, ovacionaron al Papa León durante siete minutos.

En la Barcelona de hace noventa años, luego del fracaso de la insurrección militar en contra de la república, numerosas patrullas de incontrolados se organizaron y fueron cometiendo asesinatos de todos aquellos que consideraran “enemigos del pueblo”. Entre 1936 y 1939 fueron asesinados en Cataluña 2.400 sacerdotes, religiosos y religiosas. En 1936, en el curso de unas semanas fueron ejecutados 170 hermanos maristas.

Hoy, tres generaciones después de esos acontecimientos, más de 100,000 personas se congregaron, dentro y fuera de la Basílica de la Sagrada Familia, incluyendo autoridades, clero, miembros de otras religiones y fieles en general. La analogía del templo con la Iglesia en su homilía fue toda una catequesis.  El Papa bendijo trece piedras que serían el inicio de otros tantos templos e iglesias en la ciudad. En todos sus discursos el Papa León resonó el mensaje central de su visita: Jesucristo Salvador,

¿España no era ya un país “laico”, años después de la desaparición del franquismo? En los setenta, un 90% de españoles se identificaban como católicos, y recientemente sumaban sólo 56,1%, según el Centro de Investigaciones Sociológicas. Sin embargo, los tiempos parecen revertir las estadísticas. La imagen que percibimos fue la de una Iglesia joven, vigorosa, comprometida y valiente frente al mundo y las ideologías. Veremos qué dicen las próximas estadísticas, después de esta histórica visita papal.

 “Hoy la Iglesia de Madrid ha metido un golazo”, decía el Papa en el estadio Bernabeu.

 

Para saber más: Viaje apostólico del Papa León a España. https://www.vatican.va/content/leo-xiv/es/travels/2026/documents/spagna-6-12giugno2026.html

 

 





domingo, abril 05, 2026

Siempre, siempre... llega la Pascua 🙏

Aunque la guerra, la crisis energética, la carestía, y otras calamidades nos amenacen y atribulen, siempre llegará la Pascua...
¡¡¡Que Jesús Resucitado viva en sus corazones!!!
Les deseamos desde este Blog de la Red de Profesionistas Católicos que esta Pascua 2026 llegue pletórica en esperanza, paz y gozo.

Imagen: Representación de Jesucristo con rasgos japoneses en el Castillo de Francisco Javier. Alfonso Masoliver.



sábado, marzo 07, 2026

LUCHAR O MORIR POR CRISTO REY: LA CRISTIADA, A 100 AÑOS DEL SURGIMIENTO DE UN CONFLICTO

 


“Campamento del General Federico Vázquez, Durango, 1937”. Fotografía de Jesús Sanz Cerrada.


José Luis Ramírez Vargas


En la década de 1920 nuestro país vivió uno de los conflictos más violentos de su historia, después de las revoluciones iniciadas en 1910. Un poco más de 100,000 muertos fue el resultado de una guerra civil no declarada por el Estado, en un país con 15 millones de habitantes.

Este acontecimiento que dejó una marca imborrable en la Historia de la Iglesia en Mexico había sido sistemáticamente ignorado o menospreciado por la “historia oficial” que siempre vio en ello un suceso de poca importancia suscitado por grupos de fanáticos. Sin embargo, a partir de estudios como el del historiador francés Jean Meyer, ha comenzado a ser tomado en consideración. El levantamiento armado de hace 100 años, por parte de los católicos -llamados despectivamente “cristeros”- fue provocado por la agresión del Estado mexicano a las instituciones y asociaciones católicas por medio de la aplicación de leyes que coartaban la libertad y la práctica religiosa.

Recordemos algunos hitos de este período. En efecto, el gobierno de Plutarco Elías Calles, cuyo objetivo era modernizar al país bajo un modelo nacionalista y centralizador, mediante la creación instituciones como el Banco de México y el Partido Nacional Revolucionario, incluía en su proyecto el limpiar al país de “supersticiones”, eliminando paulatinamente al clero, e imponiendo una educación laica y atea en todo el país. La llamada “ley Calles” de julio de 1926, fue una aplicación estricta de las leyes anti religiosas promulgadas en la Constitución de 1917.

Entre otras cosas obligaba a los sacerdotes a registrarse como ministros de culto ante el Estado. Éste tenía el derecho a limitar el número de sacerdotes, expulsando a la vez a los sacerdotes extranjeros. Los ministros de culto no podían opinar sobre asuntos políticos y si lo hicieren perderían sus derechos civiles. La Iglesia no podía poseer bienes inmuebles. Se prohibieron las órdenes religiosas y se cerraron los seminarios y colegios católicos. Habría Multas y prisión para sacerdotes que violaran la ley. Control de templos.

Hubo manifestaciones masivas en varias ciudades del país, sin embargo, agotados los medios legales, la asociación de laicos católicos llamada Liga por la Defensa de la Libertad Religiosa decretó un boicot económico que encontró una gran acogida entre la mayoría de la población del centro y occidente del país. Pero luego de que el episcopado mexicano decidiera la clausura de los templos y del culto divino como medida extrema de protesta en contra de las leyes injustas, la aplicación de dicha ley derivó en una auténtica persecución en contra de la Iglesia obligada a operar en la clandestinidad. Al tiempo de que el Estado, con esas medidas, declaraba que sólo intentaba “hacer guardar la Constitución”, se suscitaron espontáneamente en varias regiones de Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Colima y Zacatecas los primeros levantamientos armados por parte de la clase campesina con el grito de “¡Viva Cristo Rey!, por lo que el movimiento tomó el nombre de “Guerra cristera” o “Cristiada”. Más de 50,00 efectivos llegaron a estar activos durante los enfrentamientos contra un ejército numeroso y bien pertrechado. Extensas regiones de esos estados fueron tomadas y controladas por los cristeros que pusieron en jaque al ejército.

Fueron numerosos los caídos que, empujados a tomar las armas, lo único que querían era salvaguardar su religión. Esto, a pesar de que los obispos (salvo dos excepciones) recomendaron siempre la resistencia civil no armada. Auténticos mártires los hubo, sacerdotes y laicos, los cuales, sin haber empuñado las armas, dieron su vida por defender su Fe y a la Iglesia. Muchos de ellos han sido canonizados o beatificados, la mayoría por el Papa Francisco. Los ejemplos son numerosos, como el jovencito José Sánchez del Rio quien prefirió morir antes de renegar de su Fe, el P. Miguel Agustín Pro, jesuita, acusado injustamente de participar en el atentado en contra de Álvaro Obregón, los sacerdotes Cristóbal Magallanes Jara y Agustín Caloca Cortés, acusados de participar en la Guerra cristera, Anacleto González Flores, joven abogado, líder de la resistencia pacífica en Jalisco, el P. José Ma. Robles Hurtado, fundador de las Hermanas del Corazón de Jesús Sacramentado, quien murió perdonando a sus enemigos. Otros, cuyos nombres sí conocemos, podrían alargar la lista. Muchos otros que permanecen en el anonimato, murieron como ellos confesando a Cristo Rey, y son auténticos mártires de esta persecución que asoló y al mismo tiempo purificó a la Iglesia mexicana.

Celebramos la memoria de nuestros mártires, y nos encomendamos a su intercesión, pero al mismo tiempo admiramos la gesta heroica de los que no vieron otra opción que tomar las armas como último recurso para defender su Fe. Muchos de ellos serían cobardemente asesinados luego de los “arreglos” de 1929. El gobierno de Emilio Portes Gil y una comisión de obispos habían llegado a un “modus vivendi” en el que la Iglesia reanudaría sus actividades bajo ciertos controles, sin que se modificaran las leyes, sólo que sin una aplicación estricta de las mismas.

Nuestros mártires y los cristeros nos han dejado un ejemplo a imitar, su firme adhesión a Cristo Rey y la salvaguarda de su Fe, aún a costa de su vida. Los primeros, imitando su vida, en la cual se cumplió a la letra la profecía de Isaías sobre el Siervo de Yahvé: “no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero… enmudeció, y no abrió su boca” (Is. 53, 7). Nuestra admiración a los segundos quienes, a imitación de Judas Macabeo fue “invencible para los gentiles” (II Mac. 8, 5), y se levantó para defender el Templo profanado y limpiar la afrenta hecha al pueblo por los gentiles.

jlramirez@itesm.mx

Para saber más:

Meyer, Jean. La Cristiada, 3 vol. México: Ed. Silo XXI, 8a. ed., 1983

sábado, febrero 28, 2026

Actividades de la Arquidiócesis de Monterrey en el Día del Patrimonio de Nuevo León




 Vea la Agenda completa de Actividades para este 1o de marzo de 2026 en:

https://www.patrimoniodenuevoleon.org/

Museo Arquidiocesano de Arte Sacro 

“Bienes Culturales de la Iglesia”, recorrido guiado por la exposición permanente. Conoce el acervo histórico y artístico que forma parte de la exposición permanente del museo.

Presencial | 10:00 - 17:00 Vicente Guerrero y 15 de mayo, Colonia Centro, Monterrey. 81 3120 3707 museo@arquidiocesismty.org;  museoarquidiocesismty.org 


Arquidiócesis de Monterrey. Comisión de Bienes Culturales 

Visita guiada a cargo de Pbro. José Raúl Mena Seifert Basílica Purísima Concepción Historia, información general del edificio, riqueza cultural y artística.

Presencial | 14:00 Virtual | 14:00 Basílica y Parroquia La Purísima Concepción Miguel Hidalgo y Costilla s/n, Centro, 64000, Monterrey, N.L. 81 3120 3707 museo@arquidiocesismty.org museoarquidiocesismty.org




miércoles, diciembre 24, 2025

Que Navidad sea Jesús siempre

 Que no olvidemos nunca de festejas sin el verdadero festejado.

¡Feliz y Bendecida Navidad para ustedes y sus seres queridos!



Imagen: Matthew Herrera. El pesebre más grande de Latinoamérica en la Basílica del Voto Nacional (Quito, Ecuador)

sábado, noviembre 15, 2025

Mater Populis fidelis


Imagen: https://www.schoenstatt.org/es/iglesia/2025/11/una-magnifica-noticia-para-el-movimiento-de-schoenstatt/ 


Con este nombre se emitió el 4 de noviembre pasado esta Nota doctrinal por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, con la anuencia del Santo Padre, el Papa León XIV.

Ni bien presentada, llovieron los comentarios y las críticas de todo tipo y calibre de todo tipo de fieles y de todos tipo de miembros del clero.

A mi me llama mucho la atención eso en primer lugar porque es una carta larga (80 números y 197 entre notas y referencias) y parecía que ya a las pocas horas todos la habían leído, meditado, ponderado, juzgado, etc.

El trabajo de meses (o años) de un equipo preparado, más allá del Cardenal Prefecto, con una mirada profunda en los temas tratados, es indicado en la Presentación: 

¨La presente Nota responde a numerosas consultas y propuestas que llegaron a la Santa Sede en las últimas décadas —particularmente a este Dicasterio— sobre cuestiones relacionadas con la devoción mariana y sobre algunos títulos marianos. Son cuestiones que han preocupado a los últimos Pontífices y que han sido repetidamente tratadas en los últimos treinta años en los diversos ámbitos de estudio del Dicasterio, como Congresos, Asambleas ordinarias, etc. Esto ha permitido a este Dicasterio contar con un abundante y rico material que alimenta esta reflexión.¨

En primer lugar mi invitación es a leer este documento y aquilatarlo a la luz de la fe y la devoción marianas.

La segunda invitación es a leerlo en esta perspectiva: 

"...más que proponer límites, la Nota busca acompañar y sostener el amor a María y la confianza en su intercesión materna." 

En efecto, es una Nota doctrinal muy rica en referencias bíblicas, de la Tradición y el Magisterio.

Entonces, ¿dónde radica el problema? En desaconsejar el uso del título mariano Corredentora y en las reservas en torno a María como Mediadora.

Eso ha llenado de ira al parecer a muchos devotos y las expresiones muchas veces fuera de lugar, confirmar una tendencia dentro de ciertos ambientes eclesiales: Juzgar a la Iglesia, al Papa, a la Iglesia, y dar espacio a estériles discusiones, o mejor, simplificadas discusiones, que no ayudan en nada a dilucidar primero lo que dice la Nota e interpretarlo en un sentido recto y justo.

Hablar de María como Discípula parece para muchos escándalo (como si fuera una blasfemia), cuando ella misma se dice "Esclava del Señor" (Lc. 1,38). 

En fin, que la idea de Corredentora y Mediadora para muchos (reconoce la nota que al menos 7 veces hablo San Juan Pablo II de María como Corredentora) o algunos, puede ser "arriesgada" si no queda clara esa función en la referencia clara de Cristo como único Redentor y Mediador entre Dios y los hombres.

Es una divergencia teológica sin duda, y la solución (desaconsejar, no prohibir) es en el mismo tono.

Y esto no es anormal en la Iglesia. Por ejemplo, durante 6 siglos, del XIII al XIX estuvo la disputa del título de Inmaculada, nada menos que entre dominicos y franciscanos. Y llegó a momentos álgidos en algunos lugares.

Toda esta disputa quedó saldada cuando el Papa Pío IX declaró el Dogma de la Inmaculada Concepción en 1854.

Seis siglos de disputa... no dudemos que la actual pueda durar igual o más, pero sepamos ante todo que la Divina Revelación y el Depositum Fidei se mantienen incólumes y nada ha variado en la doctrina Católica en torno a la Madre de Dios (que no depende de títulos devocionales) por esta Nota. Es más, se ve reafirmada en profundidad.


Daniel Jorge Sanabria Barrios

Candidato al Diaconado Permanente 

Diócesis de Mexicali, México




viernes, septiembre 05, 2025

ADIÓS AL ESTADO LAICO Y RESURGIMIENTO DE LA ANTIGUA RELIGIÓN



Foto: Diario El Debate, 3/9/25


 Por José Luis Ramírez Vargas

Si creíamos que el Estado laico era una realidad consolidada en nuestro México, desde la promulgación de las Leyes de Reforma del presidente Benito Juárez, estábamos equivocados. Este 1° de septiembre, los medios de comunicación han publicado una ceremonia religiosa llevada a cabo en la toma de posesión de uno de los tres poderes de la República. Para asumir el cargo, los miembros de la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación llevaron a cabo un acto religioso, primero de purificación, realizado en sus oficinas e instalaciones; posteriormente fue completado por un ritual de consagración de los bastones de mando. No, estimado lector, no se trató del epílogo de una Santa Misa o de una bendición sacada del Ritual Romano, sino de la puesta en escena de antiguos ritos provenientes de la herencia religiosa mesoamericana.

La jornada comenzó con un rito sagrado de purificación, utilizando copal y sahumerios, para “limpiar energías”, llevado a cabo por personas provenientes de diversas comunidades indígenas. Se mencionaron deidades ancestrales como Tonantzin y Quetzalcóatl y hubo ofrendas simbólicas con alimentos, flores, semillas y velas. Posteriormente, se realizó la “consagración” o entrega de los bastones de mando, representativos de liderazgo comunitario, a los nuevos ministros. Para este rito, festivo-religioso, el sitio escogido fue la zona arqueológica de Cuicuilco, al sur de la Ciudad de México, centro urbano y ceremonial, uno de los más antiguos de Mesoamérica.

Llama la atención en estas ceremonias la amalgama de divinidades a las que se hizo referencia, vinculadas unas  a fuerzas naturales como el fuego, el agua, la fertilidad y el sol, o a dioses personales como Quetzalcóatl, Tonantzin. Los rituales que se realizaron provenian de diversas épocas y culturas. Por ejemplo, la entrega ritual del bastón de mando tal como se realiza hoy en día es una creación reciente, mezcla de herencias indígenas prehispánicas y coloniales a la que se ha dado una connotación política.

Ante estos hechos, si echamos un ojo a los artículos 40 y 130 de nuestra Carta Magna, podemos deducir lo siguiente: Que un poder público no puede organizar un acto religioso ni como tal formar parte en dicho acto, porque eso significaría tomar partido por una determinada religión, y romper la neutralidad del Estado laico. A tenor de dichos artículos, el gobierno no puede favorecer a ninguna religión ni puede identificarse oficialmente con alguna. Por esta razón, nos preguntamos: ¿en dónde quedó el espíritu y la letra de lo promulgado por la ley? ¿acaso no se le ha reclamado en años recientes a la Iglesia la más mínima intervención en algún asunto protocolario o político calificándolo como violación al Estado laico? Las preguntas quedan en el aire.


Volviendo al tema del acto festivo-religioso de la toma de posesión de la nueva SCJN, en donde confluyeron los más diversos ritos, tal vez hizo falta hacer una alusión -al menos simbólica- a ese rito, el más importante para las culturas mesoamericanas, de los sacrificios humanos. En ellos se alimentaba a los dioses con corazones humanos para que el universo siguiera existiendo, se garantizara la fertilidad de la tierra y legitimara la autoridad de los poderes político-religiosos. Sin embargo, nos es lícito suponer que, detrás de esos rituales de purificación, de consagración y de entrega del bastón de mando al nuevo poder judicial subyace o se esconde ese rito central que reafirmaba el poder del Tlatoani y fortalecía la salvaguarda del orden político-social ¿Quiénes son ahora las víctimas a sacrificar?

Recordemos a Octavio Paz, en su “Postdata al Laberinto de la soledad”, en donde planteaba cómo un Estado moderno -y de tendencias totalitarias- reproduce, bajo otras formas, esos antiguos rituales, ahora como sacrificios humanos al ídolo moderno del poder y del Estado. Si bien su interpretación hacía referencia a la matanza del 2 de octubre de 1968, toda proporción guardada, ahora el Estado, disfrazado de “transformación”, actúa como heredero de un poder sagrado que exige sangre simbólica para legitimarse. No hemos roto, decía Paz, con la lógica sacrificial antigua, sino que la hemos transformado en una práctica política contemporánea. El poder político -unido al judicial y legislativo- reclama hoy víctimas para sostenerse, llámense éstas “corrupción”, “neoliberalismo”, “conservadorismo” u otros. ¿Cómo salir del esquema sacrificial al que recurre ahora ritualmente el Estado? No cabe duda, concluía Octavio Paz, que urge una apertura democrática, la crítica y el diálogo como únicas salidas al ciclo de violencia.

P.S. Que el Estado sin dejar de ser laico considere a la Iglesia -y las iglesias- como interlocutores y artífices para la construcción de una sociedad más justa e igualitaria. No es necesario recurrir a ritos ancestrales que, en el presente, fuera de lo simbólico, ya no tienen ninguna fuerza representativa en la sociedad.